La participación del menor en los procesos de separación y divorcio

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El proceso de un divorcio puede ser un momento emocionalmente complicado para todas las partes involucradas. Cuando menores, especialmente adolescentes de entre 11 y 18 años, están involucrados, surge la cuestión de su participación en el proceso judicial. Es esencial comprender que los menores no están en el tribunal para tomar decisiones finales, pero tienen el derecho fundamental de ser escuchados. Este artículo explora la participación del menor en el contexto de un juicio de divorcio, así como los factores que influyen en su capacidad para expresar sus opiniones.

El Dilema de la Participación

El dilema surge desde el primer momento en que se debe tomar la decisión de si el menor quiere participar en el proceso y expresar su opinión en el contexto judicial. En un mundo ideal, esta elección se haría de manera neutra y respetuosa en el seno de la familia. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el conflicto entre los padres hace que esta decisión sea complicada. El estrés emocional resultante del conflicto parental puede dificultar que el menor tome una decisión objetiva y libre.

Evaluando la Madurez del Menor

La capacidad de un menor para participar en un proceso judicial y expresar su opinión de manera efectiva depende de su nivel de madurez. Para determinar si un menor está maduro y puede tomar decisiones responsables en este contexto, se deben considerar varios factores:

Estado Cognitivo

Un estado cognitivo preservado es esencial, lo que incluye habilidades como la orientación temporoespacial, memoria, capacidad de concentración y habilidad para comunicarse de manera coherente.

Tres Facetas de Madurez

Morales (2012) propuso tres facetas para evaluar la madurez de un adolescente:

  1. Orientación al Trabajo: ¿Está el menor dispuesto a asumir responsabilidades y obligaciones académicas y de la vida diaria?
  2. Autonomía: ¿Puede el menor tomar decisiones independientes en sus relaciones con amigos, familiares y otras personas, mostrando iniciativa y evitando influencias externas?
  3. Identidad: ¿El menor tiene un conocimiento sólido de sí mismo?

No todos los adolescentes desarrollan estas facetas al mismo tiempo, lo que puede llevar a perfiles de comportamiento diversos. Algunos pueden parecer maduros en ciertos aspectos pero inmaduros en otros, lo que se conoce como «pseudomadurez». Por ejemplo, algunos adolescentes pueden ser independientes en ciertas áreas pero inmaduros en otras.

Importancia de la Identidad

La faceta de «identidad» es particularmente relevante durante la adolescencia, ya que una identidad sólida es fundamental para la autoestima, la autoconfianza y la estabilidad emocional. La falta de una identidad consolidada puede llevar a la confusión de roles.

La valoración de la madurez de un menor para expresar su opinión en un contexto judicial es un proceso complejo. Además, se ve agravado por las dinámicas emocionales y el estrés relacionado con el conflicto parental. Por lo tanto, la evaluación de la madurez del menor debería ser confiada a profesionales especializados.

El Juicio de Admisión de la Audiencia del Menor Menor de 12 Años

En ocasiones, se solicita la participación de menores menores de 12 años en el proceso judicial de divorcio. Esto puede deberse a la alegación de que el menor tiene suficiente madurez o un posicionamiento ante el conflicto entre los padres. El legislador español ha establecido criterios basados tanto en la edad como en la madurez para evaluar si un menor menor de 12 años debe ser escuchado en un tribunal.

Criterios para la Audiencia del Menor Menor de 12 Años

Los criterios utilizados para evaluar si un menor menor de 12 años debe ser escuchado incluyen:

  1. Criterio de las Etapas Cronológicas: En algunos casos, se establece un marco cronológico, excluyendo a los menores más jóvenes y considerando la viabilidad de una audiencia a partir de una edad razonable.
  2. Criterio Estrictamente Psicológico: Algunas propuestas sugieren que la decisión sobre la madurez se debe tomar a través de un equipo técnico judicial o interrogatorios a los padres, quienes pueden ofrecer información sobre la soltura, capacidad de expresión y otros aspectos importantes del menor.
  3. Criterio de Discrecionalidad Judicial: A nivel doctrinal, se afirma que la decisión es discrecional del juez, que debe motivarla considerando si el asunto afecta al bienestar del menor, si este está en condiciones de formar su propia opinión y si es necesario e conveniente para su interés.
  4. Criterio de la «Apostilla»: En algunos casos, se añade una «apostilla» al derecho de audiencia, justificando la necesidad de que el menor sea escuchado a pesar de su edad, basándose en circunstancias específicas.
    • El menor cumplirá 12 años antes de la fecha de la vista o la sentencia.
    • El menor ha expresado un deseo firme y repetido de ser escuchado.
    • El menor tiene hermanos mayores que también serán escuchados.
    • El menor está bajo tratamiento psicológico y se ha confirmado su madurez.
    • El menor ha experimentado situaciones excepcionales que han acelerado su madurez.
    • El menor ha tomado una posición clara en el conflicto interparental y está interesado en el proceso.

La audiencia del menor no es necesaria cuando el menor ha sido explorado por equipos técnicos judiciales y se ha determinado su madurez. En cualquier caso, la audiencia de menores en el contexto de un proceso de divorcio debe abordarse con el mayor cuidado y profesionalismo.

Este proceso tan delicado destaca la importancia de contar con asesoramiento legal especializado para garantizar que los derechos del menor se protejan de manera adecuada y se tenga en cuenta su bienestar durante el proceso de divorcio. El papel del abogado para divorcios en estos casos es esencial para garantizar que se cumplan todos los procedimientos legales y se respete el interés superior del menor.

Conclusiones

La participación de los menores en casos judiciales de familia es un tema delicado que debe abordarse con sensibilidad y considerando la madurez y los intereses del menor. La valoración de su madurez debe recaer en profesionales especializados, y se deben aplicar criterios justos y equitativos para determinar si deben ser escuchados en el proceso. En nuestro despacho de abogados en Cádiz, estamos comprometidos a garantizar que se respeten los derechos de los menores en todos los casos relacionados con la jurisdicción de familia.

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