4 aspectos básicos de la pensión de alimentos en la custodia compartida.

pension de alimentos en custodia compartida
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En este artículo, abordaremos un tema crucial en el contexto de la custodia compartida: la pensión alimenticia. Cuando se establece un acuerdo de custodia compartida, es esencial determinar la contribución de cada progenitor a los alimentos y gastos de los hijos. Este proceso debe tener en cuenta los ingresos y la situación económica respectiva de cada progenitor, así como los gastos de los hijos, acomodados a las posibilidades económicas reales de ambos después de la ruptura.

¿Cuándo se aprobará una pensión de alimentos?

El objetivo de las normas y decisiones judiciales es asegurar que las necesidades de los hijos estén plenamente atendidas, procurando que conserven un estándar de vida parecido al que disfrutaban cuando sus padres vivían juntos.

En situaciones donde exista una notable disparidad económica entre los padres, se determinará el pago de una pensión alimenticia incluso en casos de custodia compartida.

Considérese, por ejemplo, que si un padre había ajustado su horario laboral para dedicarse al cuidado de los hijos, es probable que su ingreso sea considerablemente menor.

Por tanto, la finalidad de la pensión alimenticia es contribuir al bienestar y necesidades de los hijos, y no como un beneficio económico para el otro progenitor. Así, cuando uno de los padres dispone de una situación económica más favorable, los tribunales podrían asignarle la responsabilidad de pagar una pensión de alimentos.

Contribución en Casos de Ingresos Semejantes

Cuando ambos progenitores tienen ingresos comparables, los gastos relacionados con los hijos generalmente se dividen de manera equitativa. Esto incluye los gastos de ropa, alimentación y suministros, que son asumidos por cada progenitor durante los períodos en que tienen la custodia compartida. Además, otros gastos, como las matrículas escolares, libros de material escolar y actividades extracurriculares acordadas entre ambos progenitores, se comparten al 50%. Para facilitar esta división, suele ser común abrir una cuenta corriente conjunta donde ambos progenitores ingresan la misma cantidad, lo que evita futuros conflictos y garantiza que ninguno pueda disponer de los fondos sin el consentimiento del otro.

Esta modalidad de reparto equitativo de los gastos no solo es justa, sino que también brinda estabilidad y certidumbre en el cuidado y la crianza de los hijos.

Contribución en Casos de Ingresos Desiguales

En situaciones en las que uno de los progenitores tiene ingresos significativamente mayores que el otro, la división de los gastos puede variar. Los gastos esenciales, como la alimentación, la ropa y los suministros, suelen compartirse al 50%. Sin embargo, los gastos adicionales, como las matrículas escolares y las actividades extracurriculares, pueden distribuirse de diferentes maneras según las decisiones judiciales. Los tribunales pueden imponer al progenitor con ingresos más altos la responsabilidad de cubrir un porcentaje mayor de estos gastos, que puede variar, por ejemplo, en un 80-20, 70-30 o 60-40, según la disparidad de ingresos.

En algunos casos, también se puede establecer una pensión alimenticia a favor del progenitor con menos recursos, lo que implica que este reciba una contribución adicional para garantizar el bienestar de los hijos.

Custodia Compartida en Sentencia Contenciosa

En los casos en que la custodia compartida se establece mediante una sentencia contenciosa, es fundamental precisar el proceso de pago de los gastos de los hijos para evitar futuros conflictos. A estos efectos, resulta muy conveniente imponer a los progenitores la obligación de abrir una cuenta conjunta y mancomunada, en la que deberán ir ingresando sus respectivas contribuciones o aportaciones para atender los gastos ordinarios de los hijos.

En dicha cuenta corriente se domiciliarán los recibos de colegio, guardería, comedor escolar, uniforme, excursiones escolares, autobús o ruta escolar, telefonía móvil, seguro médico privado, y se cargarán también los gastos de abono transporte, vestido y calzado, libros, cuadernos y material escolar dado que por previsibilidad y periodicidad no son considerados estos gastos como extraordinarios, sin perjuicio de la obligación de cada progenitor de tener al corriente al otro de estos gastos de los hijos.

El saldo positivo de esa cuenta conjunta, cuando exista, podrá ser aplicado al pago de los gastos que se produjeran, incluso extraordinarios. Si fuese negativo se completará en la misma proporción que se haya fijado para las contribuciones a alimentos y gastos.

Custodia compartida 70-30

La custodia compartida con una distribución de 70-30 se refiere a un arreglo donde un progenitor tiene aproximadamente el 70% del tiempo de custodia del niño, mientras que el otro progenitor tiene el 30% restante. Este tipo de arreglo puede ser preferido por varias razones, incluyendo la estabilidad del niño, la proximidad de los hogares de los progenitores a la escuela, o la disponibilidad de los padres debido a sus horarios de trabajo.

Ventajas de la Custodia Compartida 70-30

  1. Estabilidad para el Niño: El niño pasa la mayoría del tiempo con un progenitor, lo que puede proporcionar una rutina más consistente y menos interrupciones en su vida diaria.
  2. Flexibilidad para el Progenitor con Menor Tiempo: El progenitor que tiene al niño el 30% del tiempo puede tener un horario de trabajo menos flexible o compromisos que dificultan una custodia más equitativa.
  3. Mantenimiento de Relaciones: Aunque uno de los progenitores tiene menos tiempo de custodia, este arreglo sigue permitiendo una relación significativa con el niño, asegurando que ambos padres continúen involucrados en la vida y desarrollo del niño.

Desafíos de la Custodia Compartida 70-30

  1. Desequilibrio en la Carga de Responsabilidades: El progenitor que tiene la custodia el 70% del tiempo puede sentir una carga desproporcionada de las responsabilidades diarias y los costos asociados con la crianza de los hijos.
  2. Impacto en el Niño: Los cambios frecuentes de hogar pueden ser estresantes para algunos niños, aunque en este modelo los cambios son menos frecuentes que en una división más equitativa.
  3. Relación con el Progenitor con Menor Tiempo: Puede ser un desafío mantener una relación sólida con el niño si el tiempo que pasa con ese progenitor es limitado.

Consideraciones Financieras

En lo que respecta a la financiación y los gastos del niño, los acuerdos de custodia 70-30 pueden implicar pagos de manutención infantil, donde el progenitor con menos tiempo de custodia a menudo paga al progenitor con más tiempo. Los gastos extraordinarios, como la educación y la salud, suelen ser compartidos de manera proporcional a los ingresos de cada progenitor.

Aspectos Legales

Los acuerdos de custodia 70-30 deben ser formalizados a través de un proceso legal, asegurando que los derechos y obligaciones de ambos progenitores estén claramente definidos. Esto incluye la frecuencia y duración de las visitas, así como los acuerdos financieros relacionados con la crianza de los hijos.

Definiciones Claves en el Convenio Regulador o Sentencia Judicial

Para evitar futuros malentendidos, es esencial determinar de manera clara y precisa:

  • Qué gastos tendrán la consideración de ordinarios y cuáles han de quedar sujetos al régimen de gastos extraordinarios.
  • El procedimiento para dirimir desacuerdos acerca de la naturaleza ordinaria o extraordinaria de un determinado gasto.
  • La contribución de cada progenitor al pago de estos gastos extraordinarios.
  • La forma concreta en que han de abonarse los gastos extraordinarios (mediante ingresos en la cuenta conjunta proporcionales a la contribución fijada para este tipo de gastos, mediante abono por uno de los progenitores y posterior reembolso por el otro de la parte que corresponda, etc…).

Conclusión sobre la pensión de alimentos en custodia compartida

En conclusión, la gestión de los gastos en casos de custodia compartida es un asunto complejo, y las decisiones se toman en función de las circunstancias económicas de los progenitores. Un abogado de familia o un abogado matrimonialista en Cádiz puede proporcionarte el asesoramiento legal necesario para asegurarte de que se cumplan tus derechos y los intereses de tus hijos en esta situación.

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